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No. 99/100 - Enero/Febrero 2000

DELTA & PINE EN PARAGUAY

Las semillas de la muerte

por Enildo Iglesias

Carlos Amorín. Las semillas de la muerte. La basura tóxica de la empresa Delta & Pine en Paraguay.
Montevideo, UITA, 1999, 142 páginas.

En este libro, Carlos Amorín nos narra una tragedia. Como toda obra de este género, parte de un hecho que se convierte en el elemento central (o argumento), cuenta con distintos actores y un escenario general. Los actores, según el clásico orden de aparición, son el algodón, los agrotóxicos, la compañía Delta & Pine, las autoridades paraguayas, los vecinos (hombres, mujeres y niños) de Rincon’í y la Unión Internacional de los Trabajadores de la Alimentación (UITA).

El hecho - 660 toneladas de semillas vencidas de algodón tratadas con agrotóxicos, que además contienen un organismo vivo producido en laboratorio, son depositadas en una hectárea y media en Rincon’í.. Carlos narra y documenta lo sucedido en el capítulo 1, "El crimen".

Presentemos ahora a los actores:

El algodón – Calificado de "oro blanco", arrastra en todo el mundo una historia negra de esclavitud y explotación. Si bien desde los tiempos coloniales se obtuvieron pequeñas cosechas, fue en el siglo XIX que se transformó en uno de los renglones de la producción agrícola en Paraguay y posteriormente en un importante producto de exportación. En su cultivo (generalmente en pequeños minifundios) y recolección, participa todo el núcleo familiar. Los problemas y reiteradas estafas a que fueron sometidos los productores son descriptos por Carlos en el Capítulo 2, "Feudalismo y complicidad".

Pero el algodón también cobró otras víctimas. En la zona oeste del país se construyó, a fines de los 60, la carretera "Transchaco" (todavía faltan pavimentar 250 kilómetros) generando un proyecto de desarrollo declarado "de prioridad nacional" por el gobierno en 1978, al que apoyó financieramente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El proyecto, entre otras cosas, permitió la extensión del cultivo del algodón y al mismo tiempo afectó negativamente a unos 13 grupos étnicos. Las últimas familias de aborígenes nómadas ayoreo fueron ubicadas en 1989 en la frontera con Bolivia, el constante desmonte de la selva los ha acorralado sin perspectiva de sobrevivencia alguna.

Al este del río Paraguay se encuentran los suelos más fértiles, por lo tanto allí la extensión de la frontera agrícola comenzó más tempranamente. Entre 1971 y 1978 la zona experimentó la masiva afluencia de colonos paraguayos, brasileños (llamados "brasiguayos") y japoneses, que se dedicaron especialmente al cultivo del algodón, soja y tabaco. En la misma región fue construida la represa de Itaipú, inundando 165.000 hectáreas de tierras fértiles. Pero esas tierras no estaban despobladas. La habitaban cuatro grupos étnicos, cuyos integrantes se encuentran entre los más pobres dentro de los pobres de Paraguay, muchos de ellos confinados en verdaderos campos de concentración y exterminio.

Los agrotóxicos - Paraguay, al igual que otros países del Tercer Mundo, es objeto de una invasión extranjera, sistemática, criminal y silenciosa, de la cual el Estado paraguayo, por acción u omisión, es cómplice. Las armas letales utilizadas en esta invasión son los agrotóxicos, creados originalmente para la guerra, es decir, para matar. Luego, como consecuencia de la llamada "Revolución Verde", comenzaron a utilizarse masivamente - con grandes beneficios para las empresas que los producen - para combatir diferentes plagas.

Varias organizaciones establecieron la llamada "docena sucia", donde se incluyen los agrotóxicos más peligrosos. Tres agrotóxicos de la "docena sucia" se utilizan en Paraguay: Parathion, 30.667 kilos en 1996, 100.257 kilos en 1997 y 31.850 kilos en 1998; Paraquat, 440.167 kilos en 1996, 167.229 kilos en 1997 y 509.663 kilos en 1998 y Pentaclorofenol en cantidades no determinadas. Sólo en las 306.602 hectáreas destinadas al algodón se utilizan aproximadamente 920 toneladas de agrotóxicos, es decir, tres kilos por hectárea. Los principales países proveedores de agrotóxicos a Paraguay en 1998 fueron Brasil con 2.873 toneladas y Argentina, con 1.143 toneladas. Ambos países son las "bases" desde donde las transnacionales, Mercosur mediante, realizan la operación.

Estos tenebrosos personajes figuran en los capítulos 1 y 2 y, junto a otros hijos de las mismas madres, los transgénicos, en el capítulo 3, "Los depredadores".

Delta & Pine – Información detallada sobre esta empresa, destacada dentro de aquellas que la propaganda denomina "compañías de ciencias de la vida", y la actuación de sus representantes en Paraguay aparece en los capítulos 1, 2 y 3.

Las autoridades paraguayas - Las particularidades que caracterizan a los gobernantes paraguayos y el origen de las mismas, se encuentran en el Capítulo 2. A lo largo del Capítulo 1 desfila una serie de inefables actores. Entre ellos se destaca Julio César Fanego, gobernador de Paraguarí - donde pertenece Rincon’í - que imitando a un exministro piensa que "Democracia es hacer lo que dicen los dirigentes". También es extensa la lista de organizaciones oficiales que participan en la tragedia aportando su cuota de complicidad, inoperancia e indiferencia.

Es imposible resistir la tentación de citar al escritor y periodista paraguayo Helio Vera, quien en su Tratado de paraguayología comenta lo siguiente:

Paraguay no produce café pero las prosaicas estadísticas de la Unión Internacional del Café lo describen como un voluminoso exportador del aromático producto; las leyes prohiben la exportación de pieles de animales silvestres, pero el Banco Central registra las exportaciones con reiterativa puntillosidad. (...) Hay funcionarios públicos con salarios tan magros que un monje carmelita les arrojaría piadosamente una moneda al pasar, pero nadan en una inexplicable prosperidad. (...) Docenas de kilómetros de películas del antiguo Noticiario Nacional juntan hongos y polvo, en total desorden, en un depósito privado. Pronto no quedará nada de ellas. Eso sí, en homenaje a la verdad, debo anotar un rasgo de organización paraguaya: se sigue cobrando puntualmente un impuesto a las entradas de cine, para solventar el presupuesto de las filmaciones. Además, se realizan importaciones de drogas para revelado, películas y otros insumos. Claro que hace más de veinte años no se filma ni medio metro de película.

Además de la contaminación de su aire, suelo y agua, y las trágicas secuelas para su salud, los habitantes de Rincon’í y la "Comisión de Defensa del Medio Ambiente y los Derechos Humanos" enfrentan, con ejemplar porfía, este sistema perverso.

La gente - Figuras como las de Ana María Segovia, su madre Ana Selva (maestra jubilada, ahora prestando servicios honorarios en la escuelita provisoria en Rincón Florido), Agustín Ruiz Aranda (fallecido el 28 de diciembre de 1998 intoxicado por la basura tóxica, según consta en el certificado de defunción firmado por el Dr. Filártiga), la familia Genes, doña Salustiana, doña Lucrecia y tantos otros, son los verdaderos protagonistas de este libro. Junto a ellos, los aliados que se le sumaron en el camino, el padre Jorge Palka, los doctores Joel Filártiga y Pablo Balmaceda, Pedro Salcedo, para solamente nombrar algunos. Y organizaciones como el Centro Alter Vida, la Federación de Trabajadores de la Alimentación, Tabaco, Bebidas y Afines del Paraguay, etc.

A todos ellos está dedicado este libro que, como muy bien lo aclara Carlos en el Prólogo, no pretende "ser" lo que hubiesen dicho los vecinos de Rincon’í y Santa Angela, sino que constituye "mi forma de entender lo que ellos quieren decir". No los "represento", sólo los "presento".

La UITA - Un actor destacado en la lucha iniciada en Rincon’í es la Secretaría Regional de la UITA ¿Por qué la UITA le dedica tanto esfuerzo y recursos a este tema? ¿A qué responde ese interés? En primer lugar por fidelidad a los principios establecidos en sus Estatutos:

a) toda vida social se rige a través de relaciones sociales y económicas que pueden ser objeto de un análisis racional y que son susceptibles de cambio por las personas organizadas a este fin;

b) las relaciones económicas y sociales existentes reflejan el poder detentado por minorías que han organizado la vida para su propias ventajas y en detrimento de la gran mayoría de la población mundial;

c) el predominio de tales intereses minoritarios es la causa principal de los peores males que asolan la sociedad, tales como la pobreza, el hambre, la inseguridad, la opresión y la guerra, los cuales ponen en peligro el bienestar y el futuro de la humanidad;

d) corresponde al movimiento obrero, fuerza principal de progreso en la sociedad, la utilización de todos los medios apropiados para defender los intereses generales del conjunto de la población y promover las instituciones que permitan a los pueblos decidir democráticamente sobre su propio destino económico y social y asegurarse la libertad, la abundancia, la seguridad y la paz;

e) la producción, la preparación y la distribución de los alimentos y artículos de consumo representan un servicio social, esencial a la comunidad. Es responsabilidad del movimiento obrero y, en primer lugar, de los trabajadores de la alimentación, agricultura y afines, garantizar la utilización de los recursos en productos alimentarios de que dispone el mundo, en beneficio del interés general, en lugar de favorecer los intereses de minorías, públicas o privadas.

Dentro de su esfera de actividad, la UITA alentará activamente la organización de los recursos alimentarios mundiales para el bien común de la población mundial; intentará obtener una participación suficiente de los trabajadores y de los consumidores, en todos los lugares donde se deciden las políticas nacionales e internacionales, en lo que concierne a la producción, la preparación y la distribución de los productos alimentarios y los artículos similares.

En segundo lugar por una elemental solidaridad de clase. Al fin y al cabo es "nuestra gente" la que deja su salud y su vida en el campo. Los recursos de la UITA provienen de las cuotas que pagan las organizaciones afiliadas y estamos seguros que los trabajadores de los 118 países donde actualmente existen afiliadas se sienten orgullosos que parte de su aporte económico se destine a una causa tan justa, que además de la solidaridad a que hacíamos referencia es también una medida de autodefensa.

El escenario general – No es exclusivo de Paraguay, ni afecta solamente a la gente de Rincon’í, comprende a toda la humanidad y su destino y está enmarcado en el modelo de producción vigente.

Los perjuicios ecológicos son una consecuencia directa del afán por conseguir beneficios igualmente crecientes. La expansión a través de la innovación en busca de rápidas ganancias entraña pesadas cargas sociales (en su mayoría de tipo ecológico) que jamás se reflejan en el balance anual de las compañías. El costo de la tierra echada a perder, de los recursos agotados, del agua contaminada y de la atmósfera viciada deberá ser pagado, en su caso por los consumidores, los accionistas, los empleados y sus hijos. Y, en muchos casos, es una deuda que no puede pagarse con dinero.

Quiere decir que las leyes económicas que regulan la producción capitalista no son ajenas a la relación del ser humano con su ambiente, sino que la condicionan. No es posible entender los problemas de depredación y polución sin prestar atención a las tendencias económicas. Todo sirve para la especulación y el lucro, incluso los problemas ambientales. Monsanto, tradicional productora de agrotóxicos y que por lo tanto ha contribuido con la contaminación de suelos y aguas, ahora pretende ser hegemónica en la producción de semillas genéticamente modificadas. Pero en su horizonte inmediato ya se encuentra el control sobre el agua. Es decir, que la crisis de contaminación y agotamiento de recursos hídricos (en gran medida consecuencia de la llamada "Revolución Verde") es vista por Monsanto como una oportunidad comercial.

En el modelo capitalista el incremento de la producción es un fin en sí mismo, sin siquiera tomar en cuenta los límites de la capacidad de compra. La historia ha mostrado, inclusive, que cuando la producción exagerada no encuentra salida en el consumo correspondiente, las mercancías son destruidas. La tendencia a aumentar la posesión de dinero mediante la actividad económica genera un desarrollo ilimitado, incondicionado y sin escrúpulos.

Además, el actual modelo de producción genera su propia ideología y ésta tiene sus defensores. Es el caso del comentado memorándum del actual secretario del tesoro de Estados Unidos, Lawrence "Larry" Summers, cuando era funcionario del Banco Mundial.

Mientras el medio ambiente mundial se degrada, la consigna parece ser "hablar y dejar hacer". Desde la creación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza en 1948 (que agrupa tanto a estados como organizaciones no gubernamentales y científicas) decenas de otras organizaciones han sido creadas con el mismo fin, algunas de ellas con participación de organismos de las Naciones Unidas. Foros, conferencias y "cumbres" se han ocupado del tema y hasta un "año geofísico internacional" hemos tenido.

Pese a todo Delta & Pine, con total falta de escrúpulos, trasladó semillas vencidas desde Estados Unidos a Paraguay y las depositó en Rincon’í. Cualquier similitud con la "ironía" de Larry Summers ¿es pura coincidencia? Allí permanecen desde noviembre de 1998. Por ello, el contenido del libro apunta también a la conciencia de cada lector.

Enildo Iglesias es secretario regional latinoamericano de la Unión Internacional de los Trabajadores de la Alimentación (UITA).
Correo electrónico: uita@chasque.apc.org






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