Pagina nueva 1
 
   EDICION | TEMAS
   No. 57 - Enero al 15 de Febrero 1995
Actualidades / Comercio
 
   Ediciones
   Anteriores
   Ultima edición
 
   Otras publicaciones


Actualidades / Comercio


No. 57 - Enero al 15 de Febrero 1995

¿A quienes beneficia el Nuevo Orden de la OMC?

por Chakravarthi Raghavan (*)

El siguiente informe de nuestro editor Chakravarthi sobre la OMC analiza el estado actual y el posible desarrollo de los acuerdos que entraron en vigencia del 1 de enero de 1995, para realizar después una evaluación de sus posibles consecuencias para los países del Sur. Se proponen asimismo las estrategias que éstos países deberían adoptar en la OMC para enfrentar las ambigüedades de algunas normas, la posibles introducción de nuevos instrumentos reguladores por el Norte y las tentativas de incluir el medio ambiente y las normas laborales en un sistema eminentemente comercial.

El Acuerdo de Marrakesh que estableció la Organización Mundial de Comercio (OMC) y los acuerdos anexados a la OMC necesitan de la ratificación de los parlamentos y/o una legislación de aplicación. Este fenómeno puso sobre la mesa del debate político un tema que en la década de los 80 había sido sustraído del conocimiento público y se mantuvo como un coto cerrado de los funcionarios de comercio, con sus características negociaciones faltas de transparencia. Y en muchos países no sólo salió del dominio público sino incluso de varias áreas del gobierno.

Para los países en desarrollo, y específicamente para sus sectores pobres y más perjudicados, el nuevo orden del comercio de la OMC tiene, en general, rasgos más negativos que positivos; y si bien podría ser ventajoso por tratarse de un sistema de carácter normativo (según la aplicación en letra y espíritu que de él hagan los grandes países industrializados), las normas de ciertas áreas de obligaciones para las potencias son ambiguas y vagas, mientras que las que se aplican a los países en desarrollo son concretas y bastante gravosas, como sucede con los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (TRIPs). En este campo, el propósito origina de los derechos de propiedad intelectual –recompensar la innovación y asegurar la divulgación del conocimiento y la posibilidad de compartirlo para permitir que se siga avanzando en la innovación- ha sido reemplazado ahora por los intentos se servir a la codicia de las transnacionales y salvaguardar sus inversiones.

El orden de la OMC excluirá muchas opciones de desarrollo para los países del Sur y podría forzarlos a aceptar un nuevo tipo de relaciones económicas colonialistas con Estados Unidos, Europa y Japón.

Para muchos países el Acuerdo de Marrakesh planteó interrogantes en cuanto a los beneficios y pérdidas de los acuerdos y su sistema. Pero el camino individual de la no ratificación y no adhesión no es viable para la mayoría de los países del mundo, y menos aún para los países en desarrollo, salvo que se unan. Pero incluso en ese caso las fuerzas en juego pueden cambiar. La alternativa para cualquier nación que actuara por su cuenta y permaneciera fuera del sistema de la OMC, en caso de que se concretara, sería depender de las relaciones bilaterales de comercio, las cuales podrían empeorar.

Unirse a la OMC tampoco significa rendirse. Los países en desarrollo y los países comerciales más pequeños del Norte que pretendan conservar cierta autonomía en su política nacional y poder decisorio, así como los académicos, los activistas y la comunidad de ONGs, deben continuar con sus luchas, identificar los cambios necesarios y trabajar juntos para lograr introducir esos cambios en los acuerdos de la OMC y su sistema.

La amplitud de la OMC y su "agenda", que abarcan la mayor parte de los ámbitos de la política económica y social, ya no debe ser considerada –tanto dentro de los países como multilateralmente- un asunto técnico de funcionarios de comercio o de su organización, sino que debe ser manejado como un gran tema de economía política.

La pregunta del título: "El orden comercial de la OMC: ¿a quién beneficia?" no tiene una única respuesta sencilla, sino varias. Una respuesta detallada será necesariamente subjetiva. Si por un momento se dejan de lado los puntos de vista de los extremos de éste debate, pocos, tal vez, se pondrán a la idea general de que la conclusión de la Ronda Uruguay es positiva y que la liberalización del comercio podría ser ventajosa para el crecimiento y el desarrollo y el bienestar generales, pero no por sí misma o necesariamente para todos. No es un juego en el cual todos ganen; habrá perdedores, pero, mirándolo bien, el nuevo sistema de comercio de la OMC podría resultar mejor que el regido por el actual Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT).

EFECTOS NEGATIVOS DE LA RONDA

Esto no significa que uno deba conformarse con él y "adaptarse". Por el contrario, habrá que estar alertas y resistirse a la introducción de ciertos cambios, no sólo en el sistema del comercio sino en el sistema global en su conjunto.

Dicho por la negativa, dadas las grandes expectativas alentadas por los principales funcionarios y negociadores sobre las ventajas de concluir la Ronda y de los desastres profetizados a los que se expondrían los países en caso de no hacerlo, la no conclusión de la Ronda habría tenido efectos sicológicos negativos y habría aumentado el juego del poder y las tendencias proteccionistas de los bloques económicos. En la medida que esto no ocurrió, podríamos decir que la conclusión de la Ronda benefició a los países más pequeños. No obstante, no hay garantía o certeza de que al concluir las negociaciones y comenzar a funcionar la OMC cesará necesariamente el juego del poder o los intentos de actuar en bloque. Por el contrario, estas tendencias parecen ir en aumento.

También sería justo decir que cualquier "sistema de carácter normativo" beneficiaría a los países más pequeños o débiles. Pero depende en gran medida de la naturaleza de las normas que constituyen el "sistema", de cuán justas son, de sí imponen obligaciones equitativas o no sobre sus miembros más débiles, de sí tratan a los poderosos y a los débiles por igual y otras actitudes por el estilo. Un sistema asimétrico de normas aumentará la opresión de los pobres y los débiles por los ricos, engendrará desorden social y destruirá al sistema.

En términos de estas "normas básicas", sujetas a ciertas reservas y advertencias la OMC y su orden del comercio podrían resultar más ventajosa que el sistema actual del GATT.

También es cierto que dentro del sistema de la OMC hay muchas normas ambiguas, particularmente en sectores donde los países industrializados y los principales socios comerciales tienen que asumir obligaciones; pero en muchas áreas donde las obligaciones se adjudican a los países del Sur, las normas son bastante exigentes, severas e injustas, y por lo tanto opresivas.

El sistema general de la OMC cerrará varias de las opciones y vías que durante un siglo y medio siguieron los países industrializados de Europa y América del Norte, y las economías recientemente industrializadas y exitosas de Japón, Corea, Taiwan y el resto. Los caminos hacia el desarrollo serán mucho más difíciles para gran parte del Sur.

Otra respuesta, quizás demasiado simplificada, es que el orden del comercio de la OMC beneficiará exclusivamente a las grandes corporaciones transnacionales, "emparejando el terreno" y facilitando la internacionalización de la producción, el comercio, la distribución y el consumo de bienes y servicios dentro de la economía mundial. Pero para conseguirlo deberá interponer "montañas" y "zanjas" en el camino de la gente corriente y de las pequeñas y medianas empresas nacionales, en especial de los países en desarrollo. Tratará de colocar a los países en desarrollo en una relación de producción de tipo colonialista con el Norte, una relación que no sería política o socialmente sustentable, porque engendrará desórdenes y, tarde o temprano, será derrocada.

PROYECCIONES DE LOS LOGROS COMERCIALES

En las semanas previas a la conclusión de la Ronda y tratando de presionar a los gobiernos para que la concretaran, los medios de difusión abundaron en proyecciones econométricas sobre los beneficios de la misma para la economía mundial. No sólo los economistas del neoliberalismo comercial se sumaron al juego, sino también organizaciones de consumidores. Algunas proyecciones aparecidas en un "informe" de 1992 del Centro de Desarrollo de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) –las que inicialmente había intentado minimizar el Secretario General de dicha organización- reaparecieron en una publicación de 1993 del Banco Mundial y del Centro de Desarrollo de la OCDE a instancias de los dos autores de dicho informe. Las mimas anunciaban ganancias de bienestar social del orden de los 213.000 millones de dólares estadounidenses después de 10 años, o un aumento porcentual del Producto Bruto Interno (PBI) de medio punto. Otras proyecciones hablaban de 250.000 millones.

En diciembre se hicieron proyecciones de las ganancias comerciales adicionales del orden de los 750.000 millones de dólares, anunciadas en el documento de la Secretaría del GATT para el Comité de Negociaciones Comerciales (CNC), en la evaluación de la Ronda desde la perspectiva de los países en desarrollo, e incluso de varios billones de dólares, según las proyecciones del Representante Comercial de Estados Unidos, Mickey Kantor.

En Setiembre de este año, cuando parecía incierta la posibilidad de que el Acuerdo de Marrakesh fuera aprobado por el Congreso de Estados Unidos, el Director General del GATT, Peter Sutherland, anunció en una conferencia de prensa realizada en Madrid en ocasión de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que cálculos más recientes efectuados por la Secretaría del GATT habían demostrado que las ganancias superarían la estimación primaria que las ubicaban en 250.000 millones de dólares y que la cifra se duplicaría pues casi llegaría a los 500.000 millones. Dijo, además, que las ganancias serían para el mundo en desarrollo.

El informe y las proyecciones de la Secretaría del GATT sugieren que el paquete de liberalización de la Ronda Uruguay daría como resultado un PIB mundial o ganancias por ingresos para el 2005 que oscilarían entre un mínimo de 109.000 millones de dólares a un máximo de 510.000 millones. Los economistas del GATT apuestan a esta última cifra como "la que más se aproxima a la economía mundial real". La versión 3 del modelo que da este resultado parte de condiciones de "competencia monopolística" entre empresas que producen productos diferencias y tienen el poder comercial de influir en el mercado para su variedad particular –lo que otros economistas especializados en comercio denominan la competencia de tipo Coca-Cola-vs.Pepsi-Cola entre monopolios mundiales-. En esta visión económica del GATT del mundo real de la "competencia monopolística", la liberalización comercial provocaría un ahorro de los precios para los consumidores que se reflejaría en mayor consumo, donde una cuota fija del ingreso adicional (generado por las empresas) se ahorraría e invertiría (a través de un mayor volumen de capital) y provocaría un aumento del ingreso. También supone niveles de desempleo constantes (presumiblemente los actuales, ya que cualquier reducción significaría un ajuste de las tasas de interés por los bancos centrales). Se supone además que los países deben desreglamentar y destruir sus propias empresas, ¡para qué la competencia monopolística pueda ocurrir en el mercado mundial y producir esta bonanza!

LOS PELIGROS DE CONFIAR DEMASIADO EN LAS PROYECCIONES

Las proyecciones realizadas a través de la elaboración de modelo econométricos son útiles vistas en perspectiva y como posibles indicadores, pero nada más. Ese tipo de proyecciones suelen tener textos sutiles, a menudo en los pies de página y anexos, que son leídos sólo por otros especialistas. Una segunda leída siempre muestra que postulan una serie de variables y supuestos: inflación tasas de intercambio, políticas monetarias y financieras de los países, comportamiento del consumidor y la empresa y otras por el estilo. Alguna o muchas de estas variables y supuestos pueden funcionar mal o resultar lo contrario a lo augurado, constituyendo los llamados riesgos a la baja.

Pero existe cierto peligro en la forma en que los funcionarios de relaciones públicas o los propios expositores publican y promueven estas proyecciones, encapsuladas en conclusiones simplistas en beneficio de los medios de difusión, que éstos, a su vez, presentan a su público de forma aún más simplista por parte de personas que no leen o no saben leer las sutilezas. Una destacada organización de programas radiales, por ejemplo, en su boletín de noticias tradujo la proyección de 250.000 millones de dólares a ¡una ganancia de 60 dólares per capita para los pueblos del mundo!

El riesgo es mayor cuando el pronóstico se utiliza para "propagandear" a la OMC y lograr su aprobación por parte de los parlamentos y la opinión pública, que mantienen dudas y preocupaciones legítimas que no han sido contempladas. Al primer indicio de complicación o problemas de ajuste, la "propaganda" y las "cifras" desencadenarán una reacción; la profesión económica se desacreditará (si ya no lo está) y perderá credibilidad, mientras que el sistema político se separará aún más de la gente.

Un vistazo a las proyecciones a corto plazo –oficiales y no oficiales- de los últimos años debería servir para introducir una nota de cautela ante el exceso de confianza en las proyecciones y predicciones.

En cuanto a las proyecciones a largo plazo, cuando la Comisión Europea (CE) impulsaba el proyecto de un Mercado Europeo Unico, un comité de dirección presidido por Paolo Cecchini elaboró en 1988 un informe que pasó a ser conocido como el Informe Cecchini. Hoy ya nadie lo menciona.

Ese informe predijo que los beneficios del Mercado Europeo Unico (en un plazo de cinco años) serían un aumento general del PIB de Europa que oscilaría entre 2,5% y 6,5%, con una estimación media de 4%, y 1,8 millones de nuevos puestos de trabajo. En 1991, en un seminario organizado por la ONU y la Comisión Económica para Europa, todavía se seguían usando estas proyecciones optimistas . Aún es posible que la Unión Europea experimente algún tipo de crecimiento y, cualesquiera sean sus causas, los autores de los pronósticos podrían arrogarse el crédito. Pero a menos que alguien lo olvide, la Unión Europea tuvo un promedio de crecimiento del PIB de 2,4% entre 1980 y 1990 y registró un crecimiento de 1,1% en 1992. En 1993 la economía de la Unión Europea se contrajo en un 0,4%. Se perdieron empleos y no hay perspectivas de reducción del desempleo.

No proponemos una relación causa-efecto entre el Mercado Europeo Unico y la recesión de la Unión Europea, sino que tan sólo queremos destacar los supuestos y las variables e incertidumbres.

TEORIAS ECONOMICAS LINEALES

Todas las proyecciones sobre los resultados de la Ronda Uruguay –o mejor dicho las predicciones de lo que sucederá 10 años más tarde- se basan en teorías económicas lineales: que la liberalización, el "mercado libre" y el "comercio libre" dan como resultado una asignación de recursos más eficiente y esto a su vez conduce a un crecimiento que se traducirá en un bienestar general y beneficios para todos, que se filtrará de arriba abajo, o caerá como el maná. Bueno, no contaron que en el año 29 A.C. cayó maná del cielo, pero nunca más desde entonces.

Las teorías económicas lineales suponen mercados y competencia perfectos; pero no existen mercados perfectos ni competencia perfecta en un mundo de monopolios, oligopolios y oligopsonios. Enfrentados a esto y a las presiones de la intervención estatal para contrarrestar las imperfecciones del mercado, los economistas neoclásicos argumentaron que la competencia oligopólica en un mundo de mercados imperfectos logra los mismos resultados.

También está la escuela de economistas que este año obtuvo el reconocimiento del Premio Nobel en Economía: se basa en la comprensión de los juegos de azar, como el póker. Quizás sea apropiada, ya que la vida misma se basa en mutaciones y cambios naturales impredecibles, si bien esas mutaciones naturales son a menudo más perjudiciales que beneficiosas.

También puede ser conveniente aplicar una economía de póker y ecuaciones y econometrías Nash a la Ronda Uruguay. La reunión de ministros de las partes contratantes del GATT que dio inicio a la Ronda en Punta del Este tuvo lugar en la sala de casino de ese balneario.

En secundaria no cursé economía (comencé a leerla mucho después). Sí estudié física y por eso tengo gran respeto por la segunda ley de la termodinámica: el desorden o entropía de un sistema aislado tenderá a aumentar cuando las cosas quedan libradas a su propia actividad; y cuando se juntan dos sistemas cerrados, le entropía del sistema combinado será mayor que la suma de las entropías de los sistemas individuales. También se ha comprobado el principio de incertidumbre de la teoría cuántica, y es un hecho de la vida, más que cualquier teoría económica y social.

Pero hace poco acerté a leer un artículo de dos eminentes economistas, que llama a tomar con cierta cautela las teorías económicas y proyecciones econométricas. Dice así:

"En las ciencias naturales, la principal fuente de avance es una tensión saludable entre la especulación teórica y la prueba experimental. A los economistas les gusta creer que su materia también progresa en líneas similares. No obstante, en economía existe una tensión mucho mayor entre teoría e ideología. La economía, en especial la macroeconomía que trata el funcionamiento de la economía en su conjunto y la formulación programática del gobierno en general, no puede evitar la política, así como la política no puede evitar la economía".

"El resultado es que la ciencia económica rara vez avanza de manera acumulativa. Las nuevas teorías en boga no se formulan reteniendo y mejorando sistemáticamente los valiosos conocimientos de las teorías pasadas, sino seleccionando cuidadosamente los aspectos de las viejas teorías que calzan en la ideología actual. Las modas y políticas intelectuales antiguas, con frecuencia resucitan con matemáticas de alta tecnología y econometrías para adaptarse a las tendencias políticas de la época".

La misma observación, si bien en el extremo opuesto del espectro político, la hace Samuel Brittan, el columnista conservador del periódico del mismo tenor Financial Times, quien dice: "... Las estimaciones numéricas de los diversos modelos macro están ajustadas para adecuarse a las teorías más en boga y no viceversa, y está bien que sea así" .

En 1993 y hasta la primera o segunda semana de diciembre, cuando estas proyecciones de la Secretaría del GATT fueron publicadas y promovidas, el tema agricultura no había sido del todo resuelto entre Estados Unidos y la CE (y la solución intermedia alcanzada fue más escueta que el texto original de Dunkel). Incluso los aranceles y otras concesiones no habían sido finalizados y se resolvieron más tarde, y los detalles fueron conocidos recién después de Marrakesh.

Las proyecciones econométricas basadas en el porcentaje de las reducciones arancelarias y el efecto sobre los precios, y los factores de elasticidad y otros por el estilo en realidad no tienen mayores consecuencias cuando el promedio de los aranceles ponderados según el comercio exterior aplicado a los productos industriales de los países industrializados es bajo, entre 5% y 8%, y las reducciones apenas bajarán los aranceles en uno o dos puntos. Las variaciones de las tasas cambiarias son mucho más altas. Ningún empresario tomará decisiones comerciales basado en tales supuestos y proyecciones. Y la mayoría de las proyecciones de crecimiento y ganancias en bienestar social son sobre el supuesto de que las reducciones y otras medidas por el estilo despertarán el espíritu competitivo de los empresarios, lo que redundará en mayores "inversiones", crecimiento y otros efectos de los modelos iniciales.

En un seminario recientemente organizado por la UNCTAD en ocasión de su 30º. Aniversario, nos encontramos con ex negociadores, abogados de derecho comercial y algunos economistas de esferas no gubernamentales, entre otros, que se mostraron muy escépticos sobre los pronósticos basados en modelos y sobre las proyecciones basadas en reducciones promediales de los aranceles .

De modo que, dejando de lado algunos de estos argumentos sobre lo que podría pasar 10 o 15 años después, puede hacerse una evaluación de los acuerdos de Marrakesh de la Ronda Uruguay y del orden del comercio de la OMC y lo que significa para los países en desarrollo, en términos del equilibrio de los derechos y obligaciones de estos países en el GATT antes del lanzamiento de la Ronda Uruguay y después de su conclusión. Todos admiten que los países en desarrollo participaron activamente en las negociaciones y "contribuyeron" en gran medida a su éxito.

DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS PAISES EN DESARROLLO

Desde 1981-82, cuando Estados Unidos comenzó a impulsar la idea de una nueva ronda, los objetivos de las nuevas negociaciones fueron muy claros. El propósito primordial –y las autoridades negociadoras del Congreso de Estados Unidos no lo ocultaron- fue hacer entrar a los países en desarrollo en el ámbito del GATT y sus disciplinas, extraerles concesiones y hacerles asumir nuevas obligaciones.

También existía un objetivo paralelo entre Estados Unidos y Europa. Se trataba de que las prácticas agrícolas europeas y la Política Agrícola Común (PAC) de la Comunidad Europea (CE) estuvieran comprendidas en algunas disciplina y limitar así los gravámenes variables de la CE. Australia, Canadá y más tarde algunos países en desarrollo (en el llamado Grupos Cairns de exportadores agrícolas) se sumaron a Estados Unidos y desde entonces han estado tratando de subirse a ese tren.

Un tercer objetivo era incluir temas nuevos –servicios, inversiones y propiedad intelectual- en la agenda comercial. Estados Unidos se puso nuevamente a la cabeza (pronto secundado por la Unión Europea), con la esperanza de lograr con ello oportunidades de acceso a los mercados y dominar a los países en desarrollo en sectores en los que Estados Unidos se consideraba con mayor ventaja comparativa.

Los derechos de propiedad intelectual apuntaron fundamentalmente a asegurar los ingresos de las transnacionales –titulares de esos "derechos"-, afirmarlos para frenar toda posible competencia nueva del Sur y excluir a otros países en desarrollo que siguieran los "modelos de desarrollo" japonés y coreano del Lejano Oriente.

El primer objetivo fue ampliamente alcanzado. En cuanto al segundo, en agricultura habrá un cambio de dirección y se pondrá en marcha un proceso, pero todavía falta ver cuál será el resultado final.

El tercer objetivo también se logró. Desde el punto de vista del Sur, los países que intenten industrializarse tardíamente encontrarán vedados muchos de los métodos utilizados exitosamente por los actuales países industrializados o las economías de tipo japonesa y coreana. En el nuevo orden dichos métodos resultan ilegales y sumamente costosos. Antes y durante la reunión de Punta del Este hubo promesas a los países en desarrollo de que a cambio de aceptar las disciplinas del GATT (abandonando para ello los privilegios de trato especial y diferenciado de los Códigos de la Ronda de Tokio) y los temas nuevos y sus normas, tendrían mayor acceso a los mercados en áreas en las el Sur tiene interés exportador y una ventaja comparativa .

EL NUEVO ORDEN COMERCIAL DE LA OMC

Pero también había una agenda secreta de las negociaciones sobre la que comenzó a hablarse después de la fracasada reunión de Bruselas de 1990: la nueva Ronda y sus acuerdos debían preparar el terreno para las corporaciones transnacionales, las que juegan un papel central en la transición de una economía mundial a una "economía universal" a través de la internacionalización de la producción, la distribución y el comercio, y el consumo de bienes y servicios incluida la cultura .

El nuevo orden comercial de la OMC, y a quién beneficia, debe ser analizado desde esta perspectiva.

Toda valoración de la OMC y su sistema comercial –quién gana y quién pierde, por ejemplo- y una evaluación de a quiénes beneficia, sólo puede hacerse cuando se tiene claro que el comercio y el orden comercial no son posiciones independientes. La OMC y el "orden comercial" que representa son parte del sistema mundial general de política y seguridad, economía, dinero y finanzas, relaciones sociales y de otro tipo, vigentes dentro de un país y entre los países.

Si bien se aduce que con la OMC se logrará la estructura original de Bretton Woods, el sistema de Bretton Woods entró en crisis en 1971 y perdió legitimidad. El FMI y el Banco Mundial, con sus procesos decisorios antidemocráticos, no tienen jurisdicción o influencia sobre el Norte industrializado, sino solamente sobre los países en desarrollo y actualmente sobre las economías en transición. El sistema de Bretton Woods (de J. M. Keynes y White) fue postulado sobre un esquema monetario de tipo de cambio estable y un régimen financiero de mediación intergubernamental en los mercados de capital para la financiación a largo plazo de las actividades de reconstrucción y fomento. Incluso Keynes pensaba que el sistema del FMI y el Banco Mundial podía compensar las deficiencias de lo que entonces se consideraba la contraparte comercial y los obstáculos arancelarios y comerciales . Los tipos de cambio flotantes, la fluctuación de los valores monetarios, son indicadores equívocos para las decisiones de inversión a largo plazo; generalmente son desestabilizadores e imparten una tendencia deflacionaria a la economía mundial.

La liberalización de los servicios financieros en el régimen de la OMC de hecho se sumará a los flujos financieros especulativos, restringirá la capacidad de los gobiernos de frenar a los operadores privados y alimentará una tendencia centrífuga que podría fisurar el sistema.

La Ronda Uruguay de Negociaciones Comerciales Multilaterales bajo los auspicios del GATT fue lanzada en 1986 en Punta del Este y culminó siete años y medio después en Marrakesh, Marruecos. Pero si se toma en cuenta el proceso preparatorio, comenzó en 1982. En realidad fue propuesta e impulsada por Estados Unidos desde principios de 1981, poco después de asumir la administración republicana de Ronald Reagan. Apenas dos años antes, en la reunión final que concluyó las negociaciones de la Ronda de Tokio, el representante de Estados Unidos (del gobierno de Jimmy Carter) señaló que la Ronda de Tokio sería la última negociación del siglo XXI ....

Muchas cosas han cambiado en el mundo desde el inicio de la Ronda Uruguay en 1986. Cayó el Muro de Berlín, terminó la Guerra Fría y la Unión Soviética se desintegró en más de 20 repúblicas y regiones autónomas. Se ha hablado mucho del Nuevo Orden o del Nuevo Orden Mundial.

Estos son cambios que marcan hitos y que han sido enarbolados en términos de victoria del capitalismo y del liberalismo sobre el socialismo y la planificación centralizada. Pero la euforia inicial generada por estos hechos y el Nuevo Orden proclamado por el presidente George Bush –incluido el "fin de la historia" de Francis Fukiyama- cedieron paso a muchas dudas y temores entre la gente .

En Europa, y más al sur, probablemente ahora hay más desórdenes y más difíciles de resolver que antes, aún cuando no existen superpotencias rivales instigándolos.

En el plano económico y social, se abandonó la planificación centralizada y los ex socialistas de Europa del Este han abrazado con entusiasmo las teorías de gobierno. País en desarrollo tras país en desarrollo han proclamado su fe en la reforma y el neoliberalismo. El dios mercado ha derrocado a los otros dioses y reina supremo junto con el FMI, el Banco Mundial y al futura OMC como la Trinidad y los profetas (a veces es difícil distinguir cuál de estos dos papeles teológicos le cabe a cada uno de ellos).

EL PARADIGMA NEOLIBERAL

El nuevo orden comercial de la OMC es, en cierto sentido, un instrumento por el cual se estampa el paradigma neoliberal, el orden del laissez faire, en el Tercer Mundo. Este paradigma neoliberal ha sido predicado por los principales países industrializados del Norte, pero no verdaderamente practicado. Cuando el presidente Clinton, el primer ministro John Major o Edouard Balladur o el canciller Kohl y sus pares llaman a sus contrapartes del Sur o del Este y exigen favores para sus empresas, o cuando van en misión de visita con sus aviones llenos de magnates de los negocios para lograr acuerdos comerciales, no se trata de mercado libre o libre comercio, sino de "neomercantilismo". Pero este paradigma es impuesto al Sur y al Este por intermedio de instituciones internacionales que funcionan como sus apoderadas: la OCDE, el FMI, el Banco Mundial y otras por el estilo.

Los elementos esenciales de este paradigma, sus consecuencias y debilidades se resumirían de la manera siguiente:

La fuerte creencia de que los mercados libres son los mejores asignadores de recursos, e incluso en los casos en que no funcionan de manera óptima, siguen siendo superiores a cualquier otro mecanismo;

La idea muy arraigada de que los gobierno no deben participar directamente en actividades productivas ni buscar alentar, promover o elegir como objetivo alguna industria o actividad particular para el desarrollo;

La idea de que las condiciones internacionales de comercio e inversión deben estar libres de restricciones impuestas unilateralmente por estados nacionales individuales o grupos de ellos;

La visión de que la mejor forma de asegurar el crecimiento y el desarrollo es a través de la producción dirigida a la exportación; y

La opinión de que la democracia de estilo occidental, en forma si no en sustancia, es la mejor manera, si no la única, de organizar las actividades políticas al servicio del desarrollo económico...".

"Pero como cualquier otro modelo, este paradigma neoliberal tiene puntos débiles y situaciones sin salida ..., y el modelo es cuestionado externamente por la experiencia e internamente por sus contradicciones intrínsecas. Un gran problema es su incapacidad inherente de resolver efectivamente el tema de la equidad o la expresión económica de este principio: la distribución del ingreso y la riqueza. La lógica interna del modelo exige que se ignore el problema de la distribución del ingreso y se acepte un cierto nivel de desempleo como "natural"; sin embargo estos temas son básicos para la estabilidad sociopolítica, y por lo tanto, para el éxito en el funcionamiento de los mercados. El problema es sumamente difícil de manejar dentro de los estados nacionales con gobierno legítimo y activo. A nivel de la economía mundial se manifiesta en la profundización de la diferencia entre países ricos y pobres, sin la posibilidad de que intervenga una autoridad supranacional para atenuarla. Este constituye el talón de Aquiles del modelo, pero queda la duda de cómo y cuándo será reemplazado" .

Estas no son palabras de un radical, sino de un funcionario de un Banco Central –generalmente gente conservadora aún en el Tercer Mundo-: el Vicegobernador del Banco Central de Trinidad y Tobago.

Seamos claros: aplaudimos la caída del ex sistema soviético y la planificación central, pero las fallas de ese sistema no deben taparnos los ojos ante las fallas del desenfrenado sistema capitalista o de mercado, donde la equidad podría lograrse sólo a través de la intervención del Estado y con conceptos de seguridad social. Como reacción a los excesos de los años 60 y principios de los 70, "la oscilación del péndulo ha llegado demasiado lejos" y ya es tiempo de traerlo de vuelta al centro.

Otro gran desequilibrio introducido en el sistema y el derecho internacionales, e impuesto a los países en desarrollo a través del Acuerdo de Marrakesh, es el requisito de que todos deben firmar y aceptar todo: el Acuerdo que establece la OMC y los convenios anexos de bienes, servicios y TRIPs, con un Acuerdo de solución de Diferencias y un Mecanismo de Evaluación de las Medidas Comerciales.

La decisión de crear la OMC no figuraba en el mandato de Punta del Este y empezó a considerarse recién después de Bruselas. Si bien tenía como finalidad ofrecer una base institucional y cumplir la agenda oculta de los funcionarios del GATT, también pretendía asegurar que todos quedaran dentro del ámbito total de los acuerdos de la Ronda Uruguay (salvo los acuerdos plurilaterales, como en aeronaves o compras del sector público) .

Diversas evaluaciones cualitativas iniciales de los resultados de la Ronda Uruguay dan a entender que si bien los países en desarrollo lograrán ciertos beneficios en el acceso a los mercados, se trata de beneficios muy modestos y mucho menores de lo que se afirma.

De esto surgen las siguientes conclusiones:

Los aranceles pos Ronda Uruguay ponderados según el comercio que enfrentan las exportaciones de los países en desarrollo serán más elevados que los que enfrentan las exportaciones de los países desarrollados en otros mercados; la reducción de las crestas arancelarias y la progresividad arancelaria es mucho menor para las exportaciones de los países en desarrollo que para las exportaciones de los países desarrollados; y los aranceles aplicados a los productos de interés exportador para el mundo en desarrollo –textiles, cuero y artículos de cuero, calzado y también otros sectores- seguirán siendo bastante elevados, más que el promedio de aranceles ponderados de acuerdo al comercio previo a la Ronda Uruguay que enfrentan los países desarrollados en los demás mercados .

AGRICULTURA

En agricultura, pro primera vez habrá un status quo en términos de la progresividad de los subsidios nacionales y la protección del mundo industrializado, y comenzará un lento intento de reforma y retroceso del proteccionismo. Pero las ganancias de acceso a los mercados para el Sur en los mercados de Europa, Estados Unidos o Japón pueden de hecho ser mucho menores de lo que se pensaba en un principio.

La fijación de aranceles de todas las medidas no arancelarias existentes fue efectuada por los principales actores (Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y Japón, de hecho la mayoría de los países industrializados) de tal manera que los aranceles resultantes son muy elevados, muchos en una escala ad valorem de 300 a 500%. Cuando sean reducidos, según los términos del acuerdo, a un promedio de 36% (con un mínimo de 15% para cada línea de Sistema Armonizado en un período de seis años), muchos productos seguirán teniendo aranceles tan altos que no habrá acceso a ningún mercado adicional real fuera de los ofrecidos en términos de los accesos existentes y los límites a los accesos mínimos. Las acciones de Estados Unidos y la Unión Europea -que ofrecen acceso "existente" o "mínimo" combinando varias líneas de sistemas armonizados y a través de cupos arancelarios- implican que los recién llegados tendrán un escaso acceso extraordinario.

En el seminario organizado en setiembre por la UNCTAD, los expertos señalaron que tanto los aranceles elevados como el agregado de líneas de productos se hicieron de tal manera que, con las especificaciones técnicas introducidas por la Unión Europea, Estados Unidos y otros países, la mayoría de las exportaciones de los países del Tercer Mundo recibirán sólo ganancias marginales en términos de acceso a los mercados.

El principal beneficio del acuerdo sobre agricultura –que no puede ser subestimado- será en disciplinas y en la reducción de los gastos presupuestales y en términos de volumen de los subsidios a la exportación. Esto podría beneficiar a algunos exportadores de productos de zonas templadas de mercados terciarios; pero también aumentará el precio y los costos para los países importadores netos de alimentos, en especial Africa.

ACUERDO SOBRE TEXTILES Y VESTIDO

En el área de los textiles y el vestido, los países en desarrollo han estado sujetos al régimen discriminatorio del Acuerdo Multifibras (AMF) durante casi 30 años. Este Acuerdo es derogatorio del GATT y fue un tipo de régimen especial de salvaguardias selectivas aplicado, supuestamente en forma temporal, para darle tiempo a la industria del Norte a realizar ajustes. El Acuerdo sobre Textiles y Vestido de la OMC prevé la eliminación gradual del AMF y la integración en un plazo de 10 años, de este comercio al GATT, quedando sujeto a sus normas.

El proyecto de dicho acuerdo implica que:

- los cupos actuales y su crecimiento conforme a los acuerdos bilaterales serán aumentados en 16%, 25% y 27% respectivamente en las tres etapas de este período de 10 años, y para los pequeños abastecedores las tasas de crecimiento aumentarán un 25% en la primera etapa, en lugar de 16%.

Según los cálculos de la Oficina Internacional de los Textiles y las Prendas de Vestir (OITPV) , el índice actual de crecimiento medio ponderado según el contingente para todos los países que aplican restricciones es de aproximadamente un 3%. Al comienzo de la tercera etapa (comienzos del octavo año de transición), el índice de crecimiento habría aumentado al 5,52% o un aumento de 54% de los cupos totales a fines del décimo año.

Los cálculos de la Oficina Internacional de los Textiles y las Prendas de Vestir, a partir del supuesto de que los cupos existentes permanecerían intactos hasta el fin del período de transición, de muestran que el volumen total de cupos aumentaría un 102% en Canadá, 64% en la Unión Europea y un 89% en Estados Unidos.

- los cupos del AMF quedarían abolidos cuando los productos afectados queden integrados al GATT. Se exige a cada país del AMF que aplica restricciones, que integre al comienzo de cada etapa –el día uno de la OMC, el primer día del trigésimo séptimo mes de la OMC y el primer día del octogésimo quinto mes de la OMC- líneas de sistemas de armonización enumeradas en un anexo que equivalgan al 16%, 17% y 18% respectivamente del total de importaciones de 1990.

El Anexo abarca muchas líneas de sistemas de armonización que no están bajo restricciones específicas. Estas líneas, según la OITPV, equivalen al 47% en Canadá, al 34% en la Unión Europea, al 37% en Estados Unidos, mientras que en Austria, Finlandia y Noruega, debido a su integración a la Unión Europea en enero, equivalen al 90%, 81% y 83% respectivamente. Suecia no tiene cupos de AMF.

Como resultado, para cumplir con el Acuerdo sobre Textiles y Vestido, cada país importado que aplica restricciones podría integrar al GATT líneas de sistemas de armonización que actualmente no están limitadas, y el acuerdo y la integración comenzarían a hacer sentir sus efectos recién a partir del séptimo año: el 2002. Las notificaciones de Estados Unidos y la Unión Europea a la Secretaría del GATT sobre sus planes de integración en la primera etapa (sobre la entrada en vigor de la OMC), demuestran que la integración del 16% exigida se logrará "integrando" líneas de productos del Anexo que ahora no están restringidas. Además, el presidente Clinton aseguró al Congreso de su país que las restricciones a los productos sensibles del área de textiles y vestido se aplicarían recién al final. La Unión Europea indicó que su propio programa de integración será tal que no habrá integración en la primera etapa de 36 meses. Y un efecto de la integración de Austria, Noruega, Finlandia y Suecia a la Unión Europea, y de la aplicación del Mercado Unico de la UE, sería aumentar las restricciones en los mercados hasta ahora sin restricciones de estos países integrantes de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELIC), que se integró a la UE.

Entonces, si bien la OMC y el Acuerdo sobre Textiles y Vestido comenzarán a regir el 1º De Enero de 1995, teóricamente, recién el 31 de Diciembre del 2004 los países importadores podrán tener aproximadamente el 49% de las importaciones con restricciones de tipo AMF. Pero en la medianoche del 31 de diciembre todas las restricciones se eliminarán y el 1º de enero pasarán al Norte como un enorme paquete de Año Nuevo.

Como vemos, ésta no es una hipótesis muy creíble sobre la cual puedan hacerse inversiones o cálculos de las ganancias que reportará al Sur la Ronda Uruguay. Y durante ese período de 10 años se aplicarán férreamente las medidas anti-dumping, como ya lo están haciendo Estados Unidos y la UE.

Por lo tanto son válidos los temores de que en 2003 o el 2004 haya presiones para que nuevos instrumentos de la OMC restrinjan éstas y otras importaciones del Tercer Mundo, al amparo de normas ambientales relacionadas con el comercio (internalización de los costos, medidas sobre la producción y el proceso, etcétera) y de normas laborales relacionadas con el comercio.

Pero las reducciones y obligaciones arancelarias de los países en desarrollo podrían provocar una expansión comercial para los productos de textiles y vestido de esos países en los mercados de otros países en desarrollo.

SALVAGUARDIAS

Las ganancias del acceso a los mercados para el Sur en las áreas arancelaria y no arancelaria deben ser vistas junto con las normas nuevas o mejoradas, particularmente en salvaguardias, subsidios, anti-dumping y medidas compensatorias. Aquí el programa es diverso.

El acuerdo sobre salvaguardias y las disposiciones del mismo, estableciendo la aplicación de medidas claras y transparentes y pruebas de perjuicio, así como las disposiciones para terminar las medidas de "zona gris" (restricción voluntaria de las exportaciones, acuerdos de comercialización ordenada, entre otras) o incluirlas en las disciplinas del GATT, en su conjunto mejorarán la situación de los países en desarrollo y los países comerciales más pequeños del Norte.

Pero al aceptar esto y abandonar los esfuerzos destinados a tener "salvaguardias selectivas", la UE y otros países incluyeron una disposición para la llamada "modulación de cupo" que se aplicará selectivamente, pero bajo supervisión multilateral: los países importadores podrán apartarse de la regla para medidas de salvaguardia no discriminatorias contra importaciones de miembros de la OMC que hubieran aumentado desproporcionadamente con relación al aumento total de importaciones del producto en cuestión. La estipulación no implica una participación mayor en el consumo interno sino una participación en el total de importaciones. Es tendenciosa y afectará negativamente a los recién llegados en una competencia de precio-calidad del mercado, cuyas exportaciones a un mercado, partiendo prácticamente de cero, aumentarán "desproporcionadamente". La medida protegerá a otros abastecedores ya establecidos y no a los productores nacionales, lo que supuestamente es intención de una acción de salvaguardia. En esta área habría que procurar que se hicieran monitoreos, observación y disciplinamiento cuidadoso de la práctica y los antecedentes.

SUBSIDIOS

En el caso de los subsidios, el nuevo acuerdo contiene muchas mejoras con respecto al GATT o al Código de la Ronda de Tokio. Por primera vez existe una definición de "subsidio" y el requisito de que debe ser "específico" (relacionado con una industria o empresa, por ejemplo) para que se apliquen las disciplinas del acuerdo sobre subsidios. Existen normas detalladas para éstas y otras materias. Habrá entonces tres clases de subsidios: la variedad prohibida, que puede convertirse en objeto de consulta y solución de diferencias y aplicación de cualquier tipo de disposición (o acción de represalia); los subsidios accionables, que podrían ser compensados o sujetos a acciones de represalia; y los subsidios no accionables.

El esquema –sobre subsidios prohibidos, accionables y permitidos o no accionables- es tal que el Norte rico con su capacidad presupuestaria de ofrecer un "subsidio general" tendría ventajas sobre el Sur pobre que no puede hacerlo. Pero, en general, el acuerdo constituye un avance, si bien codifica normas y prácticas ya aceptadas por Europa y Estados Unidos. En los casos en que las diferencias no puedan ser resueltas, subsistirán las ambigüedades, particularmente en las áreas técnicas. ¿Podrían los grupos especiales de la OMC y el órgano de apelación ‘crear’ derecho allí donde ambos no pudieron coincidir públicamente?

En lo que respecta a los países en desarrollo, la mayoría debe eliminar gradualmente sus subsidios en el término de ocho años. A los países menos adelantados y algunos otros países con ingresos per capita por debajo de los 1.000 dólares no se les puede exigir observar las disciplinas de los "subsidios prohibidos". Pero estos países al alcanzar una posición competitiva en algún producto –medida por haber logrado un 3,25% en la participación mundial de dicho producto- deben eliminar gradualmente los subsidios.

En materia de anti-dumping –instrumento de política comercial que ha sido sistemáticamente utilizado por Estados Unidos, la Unión Europea, Australia y otros y es favorecido por la protección selectiva- existen algunas reglas pormenorizadas y aclaraciones de procedimiento. Pero el resultado general es acorde con los mecanismos y prácticas existentes en Estados Unidos y la Unión Europea, salvo por uno o dos lugares donde se dio cabida al reclamo de Japón contra la Unión Europea o para restringir a México, que actualmente inicia una investigación y simultáneamente rechaza derechos provisorios que pueden seguir aplicándose durante varios meses hasta que se llegue al fallo final.

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea y los países en desarrollo que emulan cada vez más los pasos de estos "líderes" continúan promulgando leyes anti-dumping. En esta área la disciplina multilateral se debilitará por la disposición del llamado "principio de revisión", que busca limitar la capacidad del foro multilateral y el Acuerdo de Solución de Diferencias de juzgar sobre audiencias, fallos y conclusiones nacionales.

La interpretación que hagan a nivel multilateral los grupos especiales del GATT y su organismo de apelación puede llegar a consolidar el uso de este instrumento contra las importaciones. Por el momento, Estados Unidos, la Unión Europea y Australia son los más asiduos partidarios de este refinado instrumento. Pero cuando los países en desarrollo sigan sus pasos es posible que cambien de idea y les nieguen esa opción (como lo hicieron con los TRIPs), mientras crean nuevos instrumentos propios.

Pero ya sea para utilizar esos instrumentos o para defenderse de ellos, las empresas de los países del Tercer Mundo y sus gobiernos deben desarrollar cierto grado de sofisticación, visión comercial para la fijación de precios y otros pormenores. También será necesario contar con una artillería de abogados, contadores y especialistas, por lo que seguramente les resultará más fácil a las transnacionales que a las pequeñas y medianas empresas invocar estos instrumentos o defenderlos.

SERVICIOS

En materia de servicios, el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (GATS) es esencialmente un marco y, en general, más equilibrado para los países en desarrollo. Contiene disposiciones que los favorecen y la necesidad de liberalizar progresivamente sus sectores de servicios de forma más lenta, abriendo menos sectores y poniendo ciertas condiciones, así como medidas para promover una mayor participación. Existe también una definición del "comercio de servicios" que prevé cuatro modos de entrega, entre ellos los movimientos de capital y los movimientos de personas naturales para la entrega de servicios. Pero muchas disposiciones, si bien son presentadas como compromisos utilizando el futuro imperativo, deberán traducirse en compromisos específicos en ésta y en futuras rondas de negociaciones de servicios.

Actualmente los países en desarrollo tienen pocos logros en materia de acceso a los mercados para el sector servicios, donde podrían contar con una ventaja comparativa. Algunas de estas negociaciones aún prosiguen, pero los países desarrollados están utilizando diversas excusas para no incluir el cuarto modo de entrega: el movimiento de personas naturales.

TRIPs

El nuevo acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (TRIPs) impone obligaciones y disciplinas a los países en desarrollo. En los hechos provocará un monopolio mundial de los titulares de derechos de propiedad intelectual, asegurándoles no sólo la protección de sus derechos (patentes, mercados comerciales, etcétera) sino también monopolios de importación en los países. Hasta ahora los regímenes de los países en materia de derechos de propiedad intelectual guardaban cierto equilibrio interno en términos del interés público: otorgaban un privilegio monopólico a los titulares para alentar la innovación y difusión de la información como forma de avanzar en la investigación y el desarrollo, y al Estado el poder de intervenir para servir de equilibrio frente al mal uso que hicieran los titulares de sus privilegios de derechos de propiedad intelectual. Con los TRIPs habrá un monopolio mundial sin compensación mundial. No obstante, se ha preservado el derecho nacional a tomar medidas contra los monopolios, un recurso que seguramente será difícil de utilizar para los países en desarrollo.

PATENTE DE FORMAS DE VIDA

Un área de gran interés, tanto para el Norte como para el Sur, es la patente de las formas de vida. Esta disposición prevista en el Artículo 27, que establece la obligatoriedad de las patentes en todos los campos y para todas las áreas, incluidos los microorganismos, pero calificada en el Artículo 27 (3) (b) con respecto a variedades de animales y plantas, abarca un espectro muy amplio de intereses ambientales y de desarrollo. En cierto modo, se introduce en un terreno imbuido de creencias religiosas: la naturaleza de la vida. Si bien el acuerdo intenta hacer una distinción entre micro y macroorganismos, en el mundo científico la distinción no es tan fácil. Y ya que la propia naturaleza evoluciona constantemente a través de mutaciones de genes, aunque lo que se ve más a menudo son mutaciones negativas, la ingeniería genética para crear microorganismos plantea muchos interrogantes, incluso posibles cambios a través de la naturaleza. La llamada ingeniería genética para "crear" nuevos microorganismos en realidad no crea nuevos "genes" sino que simplemente los "redistribuye" dentro del mismo cromosoma o de un cromosoma de una especie a otro de otra, por lo que en realidad no cumple los requisitos usuales de la "patente" establecidos en los tratados de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

El tema deberá ser reconsiderado después de cuatro años, y tal vez para ese entonces los gobiernos y los grupos involucrados del Sur y del Norte puedan crear un nuevo sistema para recompensar la innovación sin otorgar monopolios o alimentar la codicia insaciable de las transnacionales. De lo contrario, habrá grandes conflictos.

MECANISMO DE SOLUCION DE DIFERENCIAS

La OMC sólo puede ser entendida con relación a su mecanismo de solución de diferencias, que es una ventaja importante para el sistema. Por primera vez, el Acuerdo de Solución de Diferencias creará un proceso de mecanismos automático desde el momento en que se plantea una diferencia hasta la adjudicación final y la adopción de recomendaciones y normas. El proceso es automático y puede ser revertido en cualquier etapa sólo pro consenso, a diferencia del sistema actual, en el que se necesita consenso con respecto a la adopción. En conjunto, el Acuerdo de Solución de Diferencias resulta ventajoso y beneficiará a los países débiles y pequeños. Pero la credibilidad de este Acuerdo de solución de Diferencias se revelará en el grado de aceptación y respeto de sus normas por parte de Estados Unidos y la Unión Europea y en el funcionamiento del Organo de Apelación para llegar a ciertas interpretaciones uniformes. Se trata de un territorio virgen con muchos puntos oscuros .

Cuando alguna parte se niega a aceptar una demanda o no es capaz de ponerla en práctica, el único recurso que queda es la represalia. Se trata de un recurso difícil para los poderosos e inútil para los débiles. Una respuesta real habría sido establecer un compromiso de todas las partes contratantes de actuar colectivamente para retirar ciertas concesiones a la parte recalcitrante, una idea de la que se habló durante unos veinte años pero sobre la que no se adoptó ninguna decisión.

Un serio peligro para los países del Sur es la disposición de la "represalia cruzada", la multilateralización de la familia de leyes del Artículo 301 de Estados Unidos, pese a lo cual este país se niega a abandonar sus reclamos unilaterales. En teoría podrán utilizarla todos, el Norte –Estados Unidos, la Unión Europea y demás- tendrá más oportunidades de uso para afectar las exportaciones de bienes de los países en desarrollo por supuestas violaciones de los TRIPs o el GATS.

La OMC es también un foro permanente para futuras negociaciones. Es casi como la revolución permanente de Mao. Ya existen varias áreas en las que se prevén negociaciones futuras o periódicas.

LA NO RATIFICACION DE LA OMC

Pese al resultado muy negativo de la evaluación de la OMC, se plantea la cuestión de por qué los países no pueden dejar de integrarse a esta organización. Las ONGs amigas preguntaron por qué un país no puede negarse a ratificar y unirse a la OMC y simplemente continuar con el GATT 1947 y los acuerdos de la Ronda de Tokio.

Esto se debe a que la OMC y sus acuerdos agregados, incluido el GATT 1994, son tratados de forma separada y diferente del actual GATT 1947 y los acuerdos de la Ronda de Tokio. Estados Unidos y los tres grandes que inventaron este proyecto de la OMC dejaron en claro que a cierta altura, los miembros de la OMC se retirarán del GATT 1947. Estados Unidos quiere hacerlo de inmediato, mientras que otros están a favor de continuar el GATT 1947 hasta la transición de dos años permitida por los acuerdos de Marrakesh para quienes hayan firmado, pero todavía deban ratificar el Acuerdo. Más allá de ese plazo, el GATT 1947 será una cáscara vacía si los grandes países se retiran de él. Cuando eso suceda, los que pertenecen al GATT 1947 no tendrán marco multilateral para las relaciones comerciales con los demás países y tendrán que basarse en el bilateralismo, incluso en aquellos casos donde los tratados de amistad y comercio establezcan un trato de nación más favorecida.

La decisión de no ingresar es competencia individual del país y su gente, sopesando las consecuencias. En el contexto de la India llegué a la conclusión de que esta opción no es viable. Los que la defienden deberían referirse a las consecuencias y decir cómo van a resolverlas .

CAMBIANDO LAS DESIGUALDADES DEL SISTEMA

En cuanto al futuro, hay quienes dicen que una vez que nos integremos, la OMC y su orden mundial transnacional neoliberal son inevitables, han llegado para quedarse y debemos aceptarlos y resignarnos.

Todo lo que queremos decir es que si Gandhi hubiera tenido esa lógica, India todavía estaría bajo control británico y gran parte del Sur seguiría siendo colonia.

Por lo tanto, debemos unirnos para cambiar las desigualdades del sistema, ya sea en el terreno del comercio, las monedas y las finanzas o los otros elementos que integran el sistema mundial.

El primer requisito para cambiar las desigualdades del sistema es negar la legitimidad a la doctrina neoliberal del laissez faire, así como los predecesores de Gandhi en el último siglo negaron la legitimidad del imperio británico sobre la India y afirmaron el derecho a la independencia y a la rebelión si no había un camino pacífico para el cambio.

Los académicos y especialistas en desarrollo tendrían que estudiar las experiencias exitosas de los países industrializados y los recientemente industrializados, ver qué partes de los acuerdos de la OMC ayudarán al desarrollo del Sur y sugerir los cambios necesarios.

No todos los caminos seguidos en el pasado deben ser autorizados: nadie estaría a favor del permitir el "colonialismo" que hizo posible la acumulación de capital de Gran Bretaña, la esclavitud que ayudó a la economía de plantaciones de Estados Unidos o la contribución del régimen de servidumbre de la mano de obra de la India en la economía británica de plantaciones de sus demás colonias.

Ahora habría que adoptar otros criterios, si es necesario a través de un trato especial y diferenciado, con un proceso de graduación multilateral para los países y un criterio que vaya más allá de las meras mediciones per cápita.

NECESIDAD DE COHESION Y UNIDAD DEL SISTEMA INTERNACIONAL

En muchos países la sociedad civil puede adoptar diversas medidas para presionar directamente, tanto a los actores transnacionales (que influyen sobre los gobiernos) como a sus gobiernos, y así provocar cambios. Las campañas de las ONGs a favor del amamantamiento materno y en contra de los alimentos infantiles comerciales demostró el poder de la sociedad civil. Esto será mayor a medida que la democratización se extienda a nivel interno y pueda ser usada para forzar la democratización internacional de los procesos decisorios.

Por el momento, la OMC se resiste a entrar en un acuerdo de organismo especializado con la ONU –se trata de un compromiso que obliga a todos los miembros de la ONU y en el derecho internacional está por encima de cualquier tratado previo o posterior, incluida la OMC- para impedir discusiones generales de política y recomendaciones de la ONU sobre temas económicos y sociales. Cuando en 1947 las Naciones Unidas entraron en acuerdos de Organismo Especializado con el FMI y el Banco Internacional de Reconstrucción y fomento (BIRF) –descritos como "una declaración de independencia" de las dos organizaciones financieras más que de cooperación con las Naciones Unidas - la delegación noruega (Trygvie Lie, de Noruega, era Secretario General de la ONU y había firmado los acuerdos) expresó su oposición en la Asamblea General y en el Consejo Económico y Social de la ONU. Las razones expuestas continúan siendo válidas.

Las ONGs y los gobiernos de países como Noruega puedan usar sus influencias y capacidades por separado en esta área para dar cierta cohesión al sistema internacional y a la vez asegurar la autonomía de países y pueblos para formular sus propias soluciones y caminos. La alusión a un Consejo de Seguridad Económica de la ONU provoca cierto "resquemor" entre funcionarios del comercio. Como solución, sirve para "trancar". Será un intento más de perpetuar un orden mundial injusto, representado por el Consejo de Seguridad actual de la ONU y por eso debe ser rechazado. Pero existe una vasta zona intermedia entre este extremo y la actual ausencia de un sistema, donde el FMI y el Banco Mundial (y la OMC) serían "independientes" de la ONU y obrarían a su antojo, favoreciendo los intereses de las transnacionales en todo el mundo, mientras que los gobiernos de los países seguirían siendo espectadores pasivos que deberían resolver los problemas sociales resultantes. Habrá que apropiarse de este terreno intermedio y afianzarlo para asegurar una coherencia real, pero sin convertirse en juguete de las ambiciones megalomaníacas de alguna secretaría y sus jerarcas.

Hay intentos de incluir nuevos temas en la OMC: medio ambiente, normas laborales, política de competencia, no para mejorar la competencia y disciplinar las prácticas comerciales restrictivas de las transnacionales, sino para ayudar a sus intereses en detrimento de las empresas nacionales. Existe una extensa lista en la declaración final de Marrakesh.

Sólo querría afirmar que cuanto más se esfuerzan los proponentes en explicar sus intenciones y propósitos, más temen no sólo los gobiernos sino también las ONGs del Sur.

UNIDAD NORTE-SUR

La Red del Tercer Mundo elaboró dos documentos, uno sobre medio ambiente y otro sobre normas laborales , donde se explica por qué no deben ser materia de la OMC.

En este ámbito predominan las perspectivas comerciales y neomercantilistas mezquinas de los países, en condiciones desiguales de poder.

Tan sólo quiero agregar que en los últimos meses he asistido a algunos seminarios y consultas donde amigos del Norte han intentado explicar sus puntos de vista sobre por qué incluir estos temas en la OMC, y algunos de ellos, de Estados Unidos, trataban de imponer el derecho al unilateralismo.

Cuanto más los he escuchado o leído, más me convenzo de que la OMC no es el lugar para resolver estos temas potencialmente conflictivos, ya que el uso de instrumentos comerciales para ponerlos en vigor será ineficiente y ni siquiera logrará los objetivos enunciados, sino que se reducirá a cambiar la carga del ajuste del Norte al Sur. Cuando se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD), se formó una gran coalición de ONGs del Norte y del Sur. Esto se debió en gran medida a que discutimos cosas en común y adoptamos posiciones comunes.

Hoy existe la tendencia a reunirse en ciertos foros del Norte (como la OCDE), llegar a ciertas conclusiones y luego presentarlas al Sur. Si algunas ONGs transnacionales del Norte no tiene cuidado, estas últimas tendencias podrían debilitar la unidad forjada en el camino a la Cumbre de la Tierra y perjudicarían a todas la ONGs, tanto del Norte como del Sur.

(*) Ponencia presentada en el seminario titulado "GATT, los países en desarrollo y el medio ambiente", realizado en Oslo, del 20 al 21 de octubre de 1994.

I Informe de la Secretaría de la UNCTAD, TED/B/WG.4/13, párrafo 82; Manuel R. Agosin, Diana Tussie y Gustavo Crespi, "Developing Countries and the Uruguay Round: An Evaluation and Issues for the Future", Informe elaborado por la Secretaría de la UNCTAD, mimeo.
II "Pie in the Sky Disappearing into a Black Hole", South-North Development Monitor – SUNS, No. 2967 (3/12/92), pág. 2-4; "Uruguay Round: $200 billion ... Pops Up Again", Third World Economies No. 63, Red del Tercer Mundo, Penang, págs. 7-9.
III Secretaría del GATT (1993), "An Analysis of the Proposed Uruguay Round Agreement, with Particular Emphasis on Aspects of Interest to Developing Countries", MNT/TNC/W/122 Secretaría del GATT; "Gains from the Uruguay Round; Facts, Myths and Faith", TWE No. 77, págs. 2-4; "GATT Analysis on Aspects of Interest to the South ‘Weak’, say Delegates", TWE No. 79, págs. 7-8; "Uruguay Round Market Access Package Mainly Benefits the North", TWE No. 88/89, págs. 27-28.
IV "The Economics of 1992" (1988), European Economy No. 35, Special Issue.
V Simposio DIESC de la ONU sobre Consecuencias de la ley única europea para países no miembros (27-31 de mayo de 1991), Journal of Development Planning (1992), No. 21-22, Naciones Unidas (ST/ESA/226).
VI Amit Bhaduri y Lazimir Lasky, "Relevance of Michal Kalecki Today", Economic and political Weekly, Bombay, 12 de febrero de 1994, págs. 356-357.
VII Financial times, 24 de octubre, pág. 18.
VIII "Trade: Highly Unbalanced Outcome, Few Gains for South", SUNS No. 3380 y "Trade: South’s Uruguay Round Gains May be Much Less" SUNS No. 3387.
IX Raghavan (1990), "Recolonization: GATT, Uruguay Round and the Third World", Red del Tercer Mundo, Penang/Zed Books London, págs. 32-176.
X Sylvia Ostrey (1990), "Help the Three Systems Sin in Harmony", International Herald Tribune, 19.04.1990.
XI John Maynard Keynes, "Letterto Lord Addison", The collected Writings of John Maynard Keynes, Donard Moggride ed. (Macmillan), Vol. XXVI págs. 5-6; y discurso de Lord Keynes en la Cámara de los Lores, ibid pág. 20.
XII Citado en el Informe de Comercio y Desarrollo, 1994, UNCTAD, pág. 170, fn 286.
XIII André Gunder Frank, John Galtung, Immanuel Wallerstein y Chakravarthi Raghavan, en "Overview of the Global Scene", K. Nordenstreng y H. Schiller ed. "Beyond National Sovereignty: International Communication in the 1990s", Ablex, EEUU, pág. 2-81.
XIV Terence W. Farrell (1994), "Back to the Future: Small Developing Countries in the International Monetary System", in International Monetary and financial Issues for the 1990s – Vol. IV, Naciones Unidad (UNCTAD/GID/G24&4), págs. 297, 305.
XV Informe sobre Comercio y Desarrollo, 1994, Overview pág. VI.
XVI Raghavan (1993), "The MTO: Promoter of World Trade or New Instrument of Oppressión", Third World Economics, No. 56-57, enero de 1993, Red del Tercer Mundo, Penang, págs. 2-17; Raghavan (1994b), "New World Trade Order in a World of Disorder", Rethinking Bretton Woods Project Papers (under publication), Centre of Concern, Washington DC, EEUU.
XVII Informe sobre Comercio y Desarrollo, 1994 y Documentos Complementarios; Manuel R. Agosin, Diana Tussie y Gustavo Crespi (1994), "Developing countries and the Uruguay Round: An Evaluation and Issues for the Future", mimeo ofrecido por la Secretaría de la UNCTAD; Ann Weston (1994), "The Uruguay Round: Unveiling the Implications for the Least-Developed Countries and Low-Income Countries", mimeo ofrecido por UNCTAD; declaraciones de la Red del Tercer Mundo en la Junta de Comercio y Desarrollo de UNCTAD, TWE No. 88/89 y 98.
XVIII Informe sobre Comercio y Desarrollo 1994, págs. 132-134 y págs. 139-149.
XIX Sanjoy Bagchi (1994), "Market Access Opportunities for Developing Countries in Textiles", documento presentado en el seminar

Sutherland, director provisorio de la OMC

Ginebra – En la imposibilidad de llegar a un acuerdo sobre el nuevo director de la OMC, se solicitó al director general del GATT, Peter Sutherland, que continuara en sus funciones hasta el 15 de marzo del año próximo, mientras prosigue la búsqueda de consenso sobre su sucesor.

Al hacer este anuncio, después de una reunión de las partes contratantes del GATT, el presidente de turno, Andras Szepesi, manifestó que Sutherland se convertirá así en el primer director general de la Organización Mundial del Comercio y que al continuar en el ejercicio de sus funciones hasta el 15 de marzo se aseguraría la continuidad del proceso.

La decisión fue el resultado de lo que muchos vieron como un regateo indigno entre la Unión Europea y otras delegaciones de peso.

Frente al impasse con respecto a la decisión en torno a los tres candidatos, mientras que los demás querían que Sutherland continuara por lo menos por tres meses más, la Unión Europea, temiendo que el apoyo a su candidato Renato Ruggiero pudiera disminuir o que los tres candidatos se vieran forzados a retirarse, presionó primero para que continuara un mes y luego dos meses, transando finalmente por dos meses y medio. Pero fue muy similar a un regateo en un puesto del mercado, comentó un diplomático del GATT.

Fuente: Red del Tercer Mundo



Tercer Mundo Económico
Red del Tercer Mundo - Third World Network 
Secretaría para América Latina:  Jackson 1136, Montevideo 11200, Uruguay
Tel: (+598 2) 419 6192 / Fax: (+ 598 2) 411 9222
redtm@item.org.uy - www.redtercermundo.org.uy